Enigmas: Mokele-Mbembe

0 Escrito por - Julio 21, 2014 - Misterio

Los dinosaurios se extinguieron hace millones de años. Pero los habitantes de Camerún, en la curva occidental de África, continúan hablando de una enorme criatura cuadrúpeda que se parece mucho al brontosaurio.

mokele3_011 En realidad, cuando se les muestra un dibujo de un dinosaurio parecido al brontosaurio y se les pide que lo nombren, dicen indefectiblemente que es un Mokele-Mbembe.

Se le conoce por varios nombres: mbokalemuembe y mbulu-embembe en Camerún, nyamala y amali en Gabón, mokele-mbembe (“el que detiene los ríos”) en el Congo… En la República Centroafricana recibe diversos nombres: los banziris le llaman songo, los bandas, badigui (“diablo acuático”); en el distrito de Birao recibe el nombre de guanerú; en Baya se le llama diba.

También el jago-nini del Congo puede ser el mismo animal, aunque, según los nativos, se alimenta de manatíes.
En el Zambeze medio, entre Chobe y Kafue, en el suroeste de Zambia, un animal similar recibe el nombre de isiququmadevu: Es más alto que un hombre, tiene cabeza de serpiente, cuello largo y patas de lagarto, y deja un rastro de 1,5 metros de anchura.

Incluso en Madagascar se han recogido testimonios sobre un animal semejante.

¿Existen aún los Dinosaurios?

África permanece aún como un continente con un excelente hábitat para los dinosaurios ya que específicamente en el Congo, hay miles de kilómetros cuadrados de pantanos impenetrables y densa jungla que no han sido totalmente explorados.

Las regiones pantanosas del centro de África, casi inaccesibles y muy poco exploradas, no han sufrido glaciaciones ni otros grandes cambios ecológicos ni geológicos desde hace millones de años; no es por consiguiente demasiado inverosimil la hipótesis de la supervivencia de una especie de saurópodo.

Por casi 100 años se han recibido reportes desde lagunas del Congo en África central de la presencia de un monstruo conocido por los nativos como ‘Mokele Mbembe’, el cual se parece a un dinosaurio. Se reportan variaciones en su longitud que van desde 5 hasta 10 metros, mucho de ello conformado por su larga cola y muy largo cuello. Su cabeza y cuello son comparadas a la de una serpiente en algunos casos adornada con una cresta, pero es mucho más largo que cualquier serpiente pitón.
Las patas del ‘Mokele Mbembe’ son descritas como cortas, con tres uñas visibles en la parte posterior de la pata, y las huellas de las pisadas son redondas como de 30 centímetros por pisada en diámetro. El cuerpo ha sido comparado con un elefante o un hipopótamo. Se dice que se alimenta de malombo, una planta tropical trepadora lechosa y con frutas semejantes a manzanas.

Comportamiento

mokelerebVive en zonas pantanosas, donde pasa la mayor parte del tiempo sumergido; sólo asoma la cabeza para comer y respirar. Es herbívoro, se alimenta principalmente del malombo o chocolate de la jungla (Landolphia spp.), una planta que crece en las orillas de ríos y lagos y produce grandes frutos parecidos a la nuez. Es muy agresivoy territorial y suele atacar a los hipopótamos y cocodrilos, pero no los devora.

Los rumores señalan que emplea la cola para hacer zozobrar las canoas que caen bajo su radio de acción, para a continuación matar con saña a sus ocupantes, pero sin llegar a devorarlos. Se asegura que el animal vive en las oquedades y cavernas que forma la arcilla en las márgenes del río.

Se cuenta que en una ocasión un grupo de pigmeos consiguió matar un mokele-mbembe y que todos los que comieron su carne murieron.

 

Visto por los Científicos

La sospecha de que en algunas apartadas zonas del continente africano hay un extraño y enorme animal de costumbres anfibias no es algo reciente. Uno de los grandes exploradores y cazadores del pasado siglo, Alfred Aloysius Horn, pudo ver personalmente las pisadas de un desconocido animal que los indígenas del Camerún llamaban «Jagonini», que quiere decir «el buceador gigante». “Las huellas de la bestia eran del tamaño de unas grandes sartenes, pero con tres enormes garras”, cuenta este traficante y cazador, que recogió abundantes testimonios entre los nativos sobre la fiereza de la bestia.

Los primeros relatos autentificados sobre el Mokele-Mbembe fueron recogidos por el capitán Freiherr von Stein zu Lausnitz en 1913. Según su información, el animal, del tamaño de un elefante, era de color pardo grisáceo, de piel suave y cuello largo y flexible. Se decía que este extraño monstruo vivía en cuevas subacuáticas barridas por el río y que cualquier canoa que se atreviese a acercarse a ellas estaba condenada de antemano. Sin embargo, se dice que, al menos en una ocasión, una banda de pigmeos mató a una de estas criaturas y se dio un banquete con su carne. También se dijo que los que la habían comido habían enfermado y muerto.

El escritor y naturalista inglés Ivan T. Sanderson pudo ver en 1932 a esta criatura en una de sus expediciones por la pantanosa zona del río Mainyu, en el África ecuatorial occidental. Se encontraba navegando junto con sus compañeros en una zona inexplorada de este río, cuando de una cueva cercana surgió un ruido ensordecedor y, según relata él mismo, «vimos cómo algo enorme se levantó frente a nosotros, convirtiendo el agua en espuma».

La visión duró apenas unos instantes, pero fue un tiempo suficiente para que pudiesen apreciar que lo que se había levantado del agua era «la cabeza negra de un animal semejante a una enorme foca, aunque mucho más ancha que larga». Si bien el tamaño de esta cabeza -única parte del animal que pudieron contemplar- era del mismo tamaño que la de un hipopótamo adulto, la forma de la misma no tenía ningún parecido con la de este mamífero.

Tras esta visión, las dos piraguas que formaban parte de la expedición se alejaron lo más rápido posible mientras los indígenas no cesaban de gritar aterrados: «Mokele-Mbembé». Hablando más tarde con los nativos de la zona, todos coincidieron en que en esos parajes vive un terrible animal, el Mokele; un ser que pese a ser vegetariano -se alimenta de lianas- es un terrible enemigo de hipopótamos y cocodrilos que evitan pasar por la zona donde habita esta temible bestia.

En 1980, la expedición al río Likouala-aux-Herbes, en la República del Congo, de los zoólogos James Powell y Roy P. Mackal fotografió una pista abierta en la vegetación por un animal acuático (comenzaba y terminaba en el río) de unos dos metros de alto, que aparentemente arrastraba una pesada cola. En 1993, Rory Nugent fotografió un objeto acuático en el lago Télé, también en la República del Congo.

En años recientes, observadores occidentales, como el biólogo Roy Mackal, de la Universidad de Chicago, organizaron cuatro expediciones a los relativamente aislados lagos y ríos de Camerún, en busca del escurridizo animal. Aunque no se capturó ningún ejemplar, fueron vistos, fotografiados e incluso grabadas sus voces en cinta magnetofónica, animales no identificados que se parecen a los relatados por los indígenas.

Desgraciadamente, la situación política del lugar y su difícil terreno no se prestan a exploraciones improvisadas. La mayoría de los observadores occidentales están de acuerdo en que, si un dinosaurio quisiera esconderse, difícilmente habría podido elegir un lugar mejor.
Aspecto que tenían los brontosaurios a los que se asocia al Mokele-Mbembe por las descripciones de aquiellos que lo vieron.
Pero tal vez un día, a no tardar, los impedimentos serán superados y el mundo sabrá si alberga todavía a un resto superviviente de su remotísimo pasado.

De acuerdo a Mackal, el biólogo africano Marcelino Agnagna, dio un detallado reporte de haber visto a Mokele Mbembe en mayo de 1983 en las aguas superficiales del remoto lago Tele. Cinco metros de él era visible sobre el agua.

Una de las últimas exploraciones la realizó un equipo de once japoneses, entre marzo y abril de 1988, algunos de los cuales habían participado con anterioridad en otros viajes a la zona. Las marismas del lago Telle, en la misma región de Likuala, fue el terreno elegido para realizar la expedición; numerosos lugareños habían testificado sobre su contacto directo con el monstruo. Uno de ellos afirmó haberlo visto entrar en el lago apenas un mes antes, y otro, un cazador de elefantes llamado Inmanuel Mongoumelo, dice que lo vio en los ríos Sanga y Bai, que están conectados con el lago Telle. Incluso varios de los ancianos de la aldea recuerdan que, a principios de siglo, una de estas criaturas fue cazada por los pigmeos de la cercana zona de Oumé. Los expedicionarios sólo pudieron ver en una ocasión, un gran objeto negro flotando en el centro del lago, pero la niebla les impidió observar más detalles.

 

Posible explicación

Quizás el mokele-mbembe exista de verdad, aunque podría tratarse de algo mucho más común y menos espectacular que un dinosaurio. En el grupo de los reptiles hay, efectivamente, especies que alcanzan un tamaño descomunal como es el caso del dragón de Komodo, un varano que, con sus 3 metros de largo, su cuello alargado y sus poderosas garras, guarda una semejanza más que pasajera con la criatura de los pantanos del Likuala. Aunque los varanos son conservadores en cuanto a su forma y proporciones, su masa corporal varia mucho. Proporcionalmente, entre la especie más grande de varano y la más pequeña hay tanta diferencia como pueda haberla entre un ratón y un elefante. Ningún otro grupo de vertebrados muestra tanta variación en masa corporal como estos reptiles (Pianka 1995), así que la existencia de una forma realmente enorme en la cuenca del Congo no sería, ni mucho menos, un absurdo biológico. La mayoría de los varanos son carnívoros, es cierto, pero existen dos en Filipinas que se alimentan de vegetales: Varanus mabitang, un animal que alcanza casi los dos metros de largo y que, por cierto, es frugívoro, y el varano de Grey,

ligeramente mayor, que complementa su dieta a base de frutas con caracoles e insectos. ¿Es posible que existan varanos gigantes aún desconocidos en Africa central?. Ciertamente es una posibilidad a tener en cuenta, no en vano, el mismísimo dragón de Komodo, el lagarto más grande del mundo, no fue descubierto hasta 1912.

 

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